La infancia de Darwin

00_charles_catherine_darwin_1816

1. Sus ancestros familiares

 Su padre, Robert Waring Darwin, era un famoso médico rural, hombre sencillo, miembro de la Sociedad Real de Londres. Robert Darwin era un padre dominante, por quién Charles sentía gran afecto, admiración y sobre todo respeto. Cuando Charles Darwin hablaba de su padre, le gustaba comenzar con la frase: “Mi padre, que fue el hombre más sabio que he conocido”. Robert Waring Darwin era hijo del célebre médico, botánico y poeta Erasmus Darwin, eminente por sus conocimientos de ciencia, literatura y filosofía. Erasmus Darwin había expuesto en 1794 en su obra “Zoonomia, or the Laws of Organic Life”, ideas acerca de la evolución biológica, las cuales eran vagas e inciertas, dado el nivel alcanzado por la biología de entonces. Erasmus Darwin era un furibundo antiesclavista, al igual que su amigo Josiah Wedgwood. Este último era un célebre artesano y ceramista, que fabricaba una cerámica fina tan solicitada que su familia alcanzó preeminencia social y seguridad financiera. Fue el creador del gres y el inventor del pirómetro que llevan su nombre. Construyó un pueblo modelo para los obreros de su fábrica, que llamó Etruria. El Doctor Erasmus Darwin se casó dos veces y tuvo 14 hijos. Del primer matrimonio, con Mary Howard, tuvo cinco hijos, de los cuales el tercero, Robert Waring Darwin, padre de Charles, se casó con Susannah Wedgewood, hija de Josiah Wedgewood. La madre de Charles Darwin, Susannah Wedgewood, poseía habilidad artística, inventiva y sentido práctico, así como una gran firmeza de carácter. Era miembro de la Comunidad Unitaria de Shrewsbury.

2. Infancia y juventud, primeros estudios.

Charles Robert Darwin nació el 12 de febrero de 1809 en Shrewsbury, una villa ubicada en Shropshire, en el oeste de Inglaterra. En ese entonces, Shrewsbury era una ciudad de unos 20.000 habitantes situada en el campo. Charles Darwin fue el quinto de seis hermanos, el segundo varón, todos nacidos muy seguidos: Marianne, 1798; Caroline, 1800; Susan, 1803; Erasmus, 1804; Charles, 1809, y Catherine, 1810. La casa de los Darwin, “The Mount”, estaba en Shrewsbury, a 35 km. de Maer, donde vivían los Wedgewood. Su madre falleció cuando Charles tenía 8 años, el 15 de julio de 1817. En consideración al luto de sus hermanas se evitaba hablar de ella. En años posteriores solamente recordará de su madre su lecho de muerte, su traje negro de terciopelo y su original mesa de trabajo. Charles Darwin realizó sus estudios elementales durante un año en la pequeña Escuela unitaria del reverendo G. Case (1817) y luego en el gran internado del Dr. Butler (Schrewsbury School), desde los nueve hasta los 16 años. Según la costumbre de entonces, en la escuela le enseñaron solamente latín, griego y algunas nociones de historia antigua. Charles cumplía con sus deberes y se aprendía diariamente 40 ó 50 líneas de Homero y Virgilio, aunque las olvidaba pronto. Darwin escribe: “Yo vivía íntegramente en el colegio, de manera que disfrutaba de la gran ventaja de poder llevar la vida de un verdadero estudiante; pero como la distancia hasta la casa de mi padre era poco más de una milla, a menudo iba corriendo cuando los recreos eran más largos entre la hora de pasar lista y la de cierre por la noche. Yo creo que en muchos aspectos esto me fue provechoso, porque mantuvo vivo en mí el apego a la casa y mi interés por ella”. En la escuela, Charles sentía aversión por las materias, por las preguntas rutinarias y las contestaciones de receta. Sin embargo, tan pronto como le interesaba un tema, intentaba dominarlo. Se interesó por la geometría euclidiana, que conoció por un profesor particular, por problemas de ciencias naturales, de los cuales no se le enseñaba nada en el colegio, y por la pintura, la música, Shakespeare, Milton, Wordsworth, Coleridge, Shelley, Scott y Byron. En el último año de colegio le gustaban las odas de Horacio, a quien admiraba. Charles Darwin parece haber sido más bien un soñador que un niño prodigio. Le gustaba realizar largos paseos solitario. Desde su más temprana juventud, fue un apasionado amante de la naturaleza. Como él dijo, “nació naturalista”. Cualquier aspecto de la naturaleza suscitaba su curiosidad. Se le consideraba un niño corriente, o más bien algo bajo el promedio. Se le dijo que era mucho más lento para aprender que su hermana menor, Catherine, y en una ocasión su padre le reprendió: “Nunca serás nada, lo único que te preocupa es cazar, los perros y matar ratas, te convertirás en una vergüenza para ti mismo y para tu familia”. Prefería coleccionar animales, conchas, huevos, minerales y vegetales y leer libros sobre la naturaleza. Durante el último año del colegio, su hermano Erasmus le inició en los fundamentos de la química. En una caseta en el jardín instalaron un pequeño laboratorio químico, donde trabajaban hasta altas horas de la noche. Charles recibió entonces el apodo de “Gas” por parte de sus compañeros de curso. El Dr. Butler se burlaba de su interés por la química, considerando que el humo y los malos olores eran más apropiados para quienes estaban destinados a trabajar en fábricas y lo reprendió en cierta ocasión en público, por perder así el tiempo inútilmente.

3. Su vida en Edimburgo (1825-1827)

 Su padre creyó ver en Charles un futuro médico, como él. Cuando se presentaba la ocasión lo llevaba a las visitas médicas. Un aprendizaje semejante de la medicina era aún posible en aquella época. A los 16 años, en octubre de 1825, su padre lo sacó del colegio y lo envió a estudiar medicina, como su hermano mayor, a la Universidad de Edimburgo. Sin embargo, no logró adaptarse. Todas las asignaturas le parecían aburridas, excepto la química. Las conferencias sobre medicina le parecieron particularmente “terribles de recordar”. Respecto al Dr. Duncan, quién dictaba tales conferencias, Darwin dice que “las lecciones de materia médica del Dr. Duncan a las 8 de la mañana, en invierno, me han dejado terribles recuerdos”, “era tan erudito que su sabiduría no dejaba espacio a su sentido común”. No podía soportar la vista de la sangre y no pudo resistir el espectáculo de dos operaciones de niños sujetos con correas, sin utilizar anestesia, de las que salió corriendo antes de que terminaran. Su recuerdo lo obsesionó durante años. Siendo estudiante de medicina, Charles practicaba por su cuenta y llegó a tener una docena de pacientes. En aquel tiempo se dio cuenta que su padre le dejaría una herencia que le permitiría vivir bien sin necesidad de trabajar, lo cual fue “suficiente para poner freno a todo gran esfuerzo por aprender medicina”. Charles pensó que tenía la libertad de dedicarse a sus colecciones. En Edimburgo, el profesor de Historia Natural y geología Robert Jamenson había fundado para los estudiantes la Sociedad Pliniana local, que se reunía en el sótano de la Universidad. A ella perteneció Darwin, tomó parte en sus excursiones de Historia Natural y a los 18 años, a comienzos de 1826, leyó ante ella sus primeras conferencias científicas, el descubrimiento que los llamados “huevos de flustra” son larvas ciliadas, y que ciertos cuerpos pequeños considerados entonces como algas son los óvulos de una sanguijuela (Pontobdella muricata).

Deixar unha resposta

introduce os teu datos ou preme nunha das iconas:

Logotipo de WordPress.com

Estás a comentar desde a túa conta de WordPress.com. Sair / Cambiar )

Twitter picture

Estás a comentar desde a túa conta de Twitter. Sair / Cambiar )

Facebook photo

Estás a comentar desde a túa conta de Facebook. Sair / Cambiar )

Google+ photo

Estás a comentar desde a túa conta de Google+. Sair / Cambiar )

Conectando a %s