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La teoría de Darwin: comunidad de descendencia y selección natural

La teoría de Darwin se trataba de una teoría compuesta por subteorías que no fueron indisociables. Fundamentalmente, las dos grandes teorías defendidas en el Origen fueron, por un lado, la teoría del origen común o comunidad de descendencia, en la que se integran evidencias en favor del hecho de la evolución, y, por otro, la teoría de la selección natural, que establece el mecanismo del cambio evolutivo.  De este modo, Darwin pretendía resolver los dos grandes problemas de la historia natural: la unidad de tipo y las condiciones de existencia.
Inés.

Pensamiento religioso de Darwin.

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La tradición religiosa de la familia Darwin fue un irregular unitarismo, ya que su padre y su abuelo eran librepensadores, y, al mismo tiempo, su bautismo y su formación religiosa fueron anglicanas. Darwin se planteó convertirse en un clérigo anglicano, sin albergar ninguna duda sobre la verdad literal de la Biblia. Sin embargo, su relación con John Herschel, así como con la teología natural de William Paley, le hicieron adoptar un pensamiento crítico que buscaba explicaciones más allá del milagro o la teleología de la creación divina. Aún seguía siendo bastante ortodoxo y citaba regularmente la Biblia como una autoridad moral.

Más tarde Darwin era mucho más crítico con el pensamiento creacionista, y se planteó por primera vez la posibilidad de que otras religiones, o incluso todas ellas, fuesen igualmente válidas.

Para Darwin, la selección natural generaba de por sí esa “perfección”, pero eliminaba la necesidad de un “diseño divino”, al tiempo que comprometía el lugar de ese “Dios bondadoso” en la Creación, al observar cómo algunos organismos paralizaban a otros para convertirlos en comida viviente para sus crías. Sin embargo, consideraba la vida como un conjunto de organismos perfectamente adaptados, y en el Origen exponía algunos argumentos teológicos. Aunque por entonces consideraba la religión como un mecanismo estratégico de supervivencia, Darwin aún creía que, en último término, Dios era el “dador de vida”.

Darwin continuó desarrollando un papel muy activo en las tareas de su parroquia, pero hacia 1849 comenzó a dedicar el tiempo que su familia pasaba en el templo a dar paseos en soledad. Aunque era reticente a manifestar su opinión sobre cuestiones religiosas, en 1879 afirmó que nunca se había considerado un ateo, y que el término agnóstico “sería una descripción más correcta de mi estado de ánimo”.

La infancia de Darwin

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1. Sus ancestros familiares

 Su padre, Robert Waring Darwin, era un famoso médico rural, hombre sencillo, miembro de la Sociedad Real de Londres. Robert Darwin era un padre dominante, por quién Charles sentía gran afecto, admiración y sobre todo respeto. Cuando Charles Darwin hablaba de su padre, le gustaba comenzar con la frase: “Mi padre, que fue el hombre más sabio que he conocido”. Robert Waring Darwin era hijo del célebre médico, botánico y poeta Erasmus Darwin, eminente por sus conocimientos de ciencia, literatura y filosofía. Erasmus Darwin había expuesto en 1794 en su obra “Zoonomia, or the Laws of Organic Life”, ideas acerca de la evolución biológica, las cuales eran vagas e inciertas, dado el nivel alcanzado por la biología de entonces. Erasmus Darwin era un furibundo antiesclavista, al igual que su amigo Josiah Wedgwood. Este último era un célebre artesano y ceramista, que fabricaba una cerámica fina tan solicitada que su familia alcanzó preeminencia social y seguridad financiera. Fue el creador del gres y el inventor del pirómetro que llevan su nombre. Construyó un pueblo modelo para los obreros de su fábrica, que llamó Etruria. El Doctor Erasmus Darwin se casó dos veces y tuvo 14 hijos. Del primer matrimonio, con Mary Howard, tuvo cinco hijos, de los cuales el tercero, Robert Waring Darwin, padre de Charles, se casó con Susannah Wedgewood, hija de Josiah Wedgewood. La madre de Charles Darwin, Susannah Wedgewood, poseía habilidad artística, inventiva y sentido práctico, así como una gran firmeza de carácter. Era miembro de la Comunidad Unitaria de Shrewsbury.

2. Infancia y juventud, primeros estudios.

Charles Robert Darwin nació el 12 de febrero de 1809 en Shrewsbury, una villa ubicada en Shropshire, en el oeste de Inglaterra. En ese entonces, Shrewsbury era una ciudad de unos 20.000 habitantes situada en el campo. Charles Darwin fue el quinto de seis hermanos, el segundo varón, todos nacidos muy seguidos: Marianne, 1798; Caroline, 1800; Susan, 1803; Erasmus, 1804; Charles, 1809, y Catherine, 1810. La casa de los Darwin, “The Mount”, estaba en Shrewsbury, a 35 km. de Maer, donde vivían los Wedgewood. Su madre falleció cuando Charles tenía 8 años, el 15 de julio de 1817. En consideración al luto de sus hermanas se evitaba hablar de ella. En años posteriores solamente recordará de su madre su lecho de muerte, su traje negro de terciopelo y su original mesa de trabajo. Charles Darwin realizó sus estudios elementales durante un año en la pequeña Escuela unitaria del reverendo G. Case (1817) y luego en el gran internado del Dr. Butler (Schrewsbury School), desde los nueve hasta los 16 años. Según la costumbre de entonces, en la escuela le enseñaron solamente latín, griego y algunas nociones de historia antigua. Charles cumplía con sus deberes y se aprendía diariamente 40 ó 50 líneas de Homero y Virgilio, aunque las olvidaba pronto. Darwin escribe: “Yo vivía íntegramente en el colegio, de manera que disfrutaba de la gran ventaja de poder llevar la vida de un verdadero estudiante; pero como la distancia hasta la casa de mi padre era poco más de una milla, a menudo iba corriendo cuando los recreos eran más largos entre la hora de pasar lista y la de cierre por la noche. Yo creo que en muchos aspectos esto me fue provechoso, porque mantuvo vivo en mí el apego a la casa y mi interés por ella”. En la escuela, Charles sentía aversión por las materias, por las preguntas rutinarias y las contestaciones de receta. Sin embargo, tan pronto como le interesaba un tema, intentaba dominarlo. Se interesó por la geometría euclidiana, que conoció por un profesor particular, por problemas de ciencias naturales, de los cuales no se le enseñaba nada en el colegio, y por la pintura, la música, Shakespeare, Milton, Wordsworth, Coleridge, Shelley, Scott y Byron. En el último año de colegio le gustaban las odas de Horacio, a quien admiraba. Charles Darwin parece haber sido más bien un soñador que un niño prodigio. Le gustaba realizar largos paseos solitario. Desde su más temprana juventud, fue un apasionado amante de la naturaleza. Como él dijo, “nació naturalista”. Cualquier aspecto de la naturaleza suscitaba su curiosidad. Se le consideraba un niño corriente, o más bien algo bajo el promedio. Se le dijo que era mucho más lento para aprender que su hermana menor, Catherine, y en una ocasión su padre le reprendió: “Nunca serás nada, lo único que te preocupa es cazar, los perros y matar ratas, te convertirás en una vergüenza para ti mismo y para tu familia”. Prefería coleccionar animales, conchas, huevos, minerales y vegetales y leer libros sobre la naturaleza. Durante el último año del colegio, su hermano Erasmus le inició en los fundamentos de la química. En una caseta en el jardín instalaron un pequeño laboratorio químico, donde trabajaban hasta altas horas de la noche. Charles recibió entonces el apodo de “Gas” por parte de sus compañeros de curso. El Dr. Butler se burlaba de su interés por la química, considerando que el humo y los malos olores eran más apropiados para quienes estaban destinados a trabajar en fábricas y lo reprendió en cierta ocasión en público, por perder así el tiempo inútilmente.

3. Su vida en Edimburgo (1825-1827)

 Su padre creyó ver en Charles un futuro médico, como él. Cuando se presentaba la ocasión lo llevaba a las visitas médicas. Un aprendizaje semejante de la medicina era aún posible en aquella época. A los 16 años, en octubre de 1825, su padre lo sacó del colegio y lo envió a estudiar medicina, como su hermano mayor, a la Universidad de Edimburgo. Sin embargo, no logró adaptarse. Todas las asignaturas le parecían aburridas, excepto la química. Las conferencias sobre medicina le parecieron particularmente “terribles de recordar”. Respecto al Dr. Duncan, quién dictaba tales conferencias, Darwin dice que “las lecciones de materia médica del Dr. Duncan a las 8 de la mañana, en invierno, me han dejado terribles recuerdos”, “era tan erudito que su sabiduría no dejaba espacio a su sentido común”. No podía soportar la vista de la sangre y no pudo resistir el espectáculo de dos operaciones de niños sujetos con correas, sin utilizar anestesia, de las que salió corriendo antes de que terminaran. Su recuerdo lo obsesionó durante años. Siendo estudiante de medicina, Charles practicaba por su cuenta y llegó a tener una docena de pacientes. En aquel tiempo se dio cuenta que su padre le dejaría una herencia que le permitiría vivir bien sin necesidad de trabajar, lo cual fue “suficiente para poner freno a todo gran esfuerzo por aprender medicina”. Charles pensó que tenía la libertad de dedicarse a sus colecciones. En Edimburgo, el profesor de Historia Natural y geología Robert Jamenson había fundado para los estudiantes la Sociedad Pliniana local, que se reunía en el sótano de la Universidad. A ella perteneció Darwin, tomó parte en sus excursiones de Historia Natural y a los 18 años, a comienzos de 1826, leyó ante ella sus primeras conferencias científicas, el descubrimiento que los llamados “huevos de flustra” son larvas ciliadas, y que ciertos cuerpos pequeños considerados entonces como algas son los óvulos de una sanguijuela (Pontobdella muricata).

Darwin – Biografía

Charles Robert Darwin (12 de febrero de 1809 – 19 de abril de 1882) fue un naturalista inglés que postuló que todas las especies de seres vivos han evolucionado con el tiempo a partir de un antepasado común mediante un proceso denominado selección natural. La evolución fue aceptada como un hecho por la comunidad científica y por buena parte del público en vida de Darwin, mientras que su teoría de la evolución mediante selección natural no fue considerada como la explicación primaria del proceso evolutivo hasta los años 1930, y actualmente constituye la base de la síntesis evolutiva moderna.
Con apenas 16 años Darwin ingresó en la Universidad de Edimburgo, aunque paulatinamente fue dejando de lado sus estudios de medicina para dedicarse a la investigación de invertebrados marinos. Posteriormente la Universidad de Cambridge dio alas a su pasión por las ciencias naturales. También dedicó una serie de publicaciones a sus investigaciones en botánica, y su última obra abordó el tema de los vermes terrestres y sus efectos en la formación del suelo. Dos semanas antes de morir publicó un último y breve trabajo sobre un bivalvo diminuto encontrado en las patas de un escarabajo de agua de los Midlands ingleses.
Darwin pasó el verano de 1825 como aprendiz de médico, ayudando a su padre a asistir a las personas necesitadas de Shroshire, antes de marchar con Erasmus a la Universidad de Edimburgo. Encontró sus clases tediosas y la cirugía insufrible, de modo que no se aplicaba a los estudios de medicina. Aprendió taxidermia con John Edmonstone.
En su segundo año en Edimburgo ingresó en la Sociedad Pliniana .Colaboró con las investigaciones de Robert Edmund Grant sobre la anatomía y el ciclo vital de los invertebrados marinos en el Fiordo de Forth, y en marzo de 1827 presentó ante la Sociedad Pliniana el descubrimiento de que unas esporas blancas encontradas en caparazones de ostras eran los huevos de una sanguijuela.
Conoció a otros importantes naturalistas que contemplaban su trabajo científico como una teología natural. En la proximidad de los exámenes finales, Darwin se centró en sus estudios. En el examen final de enero de 1831 Darwin aprobó, quedando el décimo de una lista de 178 examinados.

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Interpretacion no biológica del evolucionismo

EUGENESIA

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Darwin estaba interesado en los argumentos de su medio primo Francis Galton, expuestos por primera vez en 1865, que afirmaban que los análisis históricos de la heredabilidad mostraban que los rasgos mentales y morales podían ser hereditarios, y que los principios de la cría animal se podían aplicar también a humanos.

En el Origen del hombre Darwin apunta que si se ayuda a los débiles a sobrevivir y procrear se podrían perder los beneficios de la selección natural, pero advirtió que negar tal ayuda podría poner en peligro el instinto de solidaridad, “la parte más noble de nuestra naturaleza”, y que factores como la educación podrían ser más importantes.

Cuando Galton sugirió que la publicación de estas investigaciones podría incentivar los matrimonios entre los miembros de la “casta” de “aquellos que han sido mejor dotados por la naturaleza”, Darwin previó algunas dificultades prácticas y pensó que era el “único procedimiento factible, aunque me temo que utópico de mejorar la raza humana”, prefiriendo que solamente se diera publicidad a la importancia de la herencia y se dejara las decisiones a los individuos.

Tras la muerte de Darwin en 1883, Galton denominó eugenesia a la disciplina encargada de la mejora biológica de la especie humana, y desarrolló la biometría. Los movimientos eugenésicos ya estaban ampliamente extendidos cuando se redescubrió la genética mendeliana, y en algunos países, entre ellos Bélgica, Brasil, Canadá, Suecia y Estados Unidos, se impusieron leyes de esterilización obligatoria. La eugenesia Nazi hizo perder crédito a la idea.”

¿Una especie se transforma en otra?

darwin1ÇG Darwin despues de su viaje a las Galapagos supo desmoronar la teoría de Lamarck, en la cual líneas evolutivas independientes progresaban hacia formas más evolucionadas. De la siguiente manera: A mediados de marzo, Darwin especulaba en su cuaderno rojo sobre la posibilidad de que “una especie se transforme en otra” para explicar la distribución geográfica de las especies de seres vivos como los ñandúes, y de las extintas como Macrauchenia, una especie de guanaco gigante. Desarrolló sus ideas sobre la longevidad, la reproducción asexual y la reproducción sexual en su cuaderno “B” en torno a mediados de julio hablando de la variación en la descendencia para “adaptarse y alterar la raza en un mundo en cambio” como la explicación de lo observado en las tortugas de las galápagos, pinzones y ñandúes. Realizó un esbozo en el que representaba la descendencia como la ramificación de un árbol evolutivo, en el cual “es absurdo hablar de que un animal sea más evolucionado que otro”, descartando de ese modo la teoría de Lamarck.